Usamos la fórmula 3 para animar a nuestro hijo a interactuar y a comunicarse. Le damos reconocimiento y lo hacemos sentirse especial al:
Aceptar que tome la iniciativa
Adaptarnos para «compartir el momento»
Agregar lenguaje y experiencia.
Nuestra atención incondicional y disposición a responder con cariño a los intentos de nuestro hijo por comunicarse lo ayudan a adquirir confianza en sí mismo y le brindan una sensación de poder y satisfacción.
Cuando nos tomamos el tiempo de compartir experiencias con nuestro hijo, lo alentamos a establecer los contactos con la gente que le ayudarán a aprender.